La adolescente, con sus ojos hinchados y enrojecidos, no podía escuchar las ideas que habitaban la cabeza de sus compañeros de viaje. Muerte de algún familiar, decepción amorosa, alguna enfermedad, evaluaciones mediocres, depresión, entre otras tantas explicaciones inundaban el ambiente.
Ella, por su parte, se preguntaba por qué todo el mundo iba con entristecidos rostros mirándola, casi condenándola, mientras buscaba en su bolsito la tableta para la alergia.









